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Los 18 "esforzados" del GMCCLF en Peña Gradura 1.160m |
RELATO realizado por Elena en su Blog "El Rincón de Elena" de recomendable visita.
Los tremendos incendios que continúan asolando Asturias y gran parte de España desde hace unos cuantos días, nos llevaron a cambiar el destino previsto por el GMCC La Fresneda para el día de hoy: de Somiedo a Teverga. En concreto, nos íbamos a Peña Gradura.
La montaña de Teverga y los puertos de Marabio son zonas que me encantan, que me resultan muy familiares y muy queridas, así que este cambio no me importaba.
A las 8 de la mañana un grupo pequeño de montañeros nos encontramos en el Club de Campo de la Fresneda para iniciar el día.
Éramos dieciocho, un número perfecto para realizar la ruta de hoy.
De guía teníamos a Miguel Tirapalmonte.
Hicimos una pequeña parada en casa Aladino, en Teverga, para tomar un café o desayunar.
Cada vez que paso por Teverga no puedo dejar de admirar su emplazamiento espectacular, con esos impresionantes paredones calizos de la Sobia protegióndola.
Hoy también nos fijamos en peña Gradura bien visible desde el bar en el que habíamos parado. La verdad es que vista desde aquí, parece, cuando menos, de difícil acceso:
Hoy, vamos a iniciar la ruta desde el pueblo de Gradura, muy cerca de Teverga, en la carretera de los puertos de Marabio. Hasta allí nos llevó el autobús y nos dejó justo en la desviación del pueblo, pues por aquella carreterina tan estrecha no podía pasar. Así que nos bajamos y nos preparamos para la ruta. Todavía estaba fresco, pero el sol parecía que no iba a tardar en salir, así que ya me eché la crema protectora porque, con seguridad, iba a ser necesaria.
Empezamos a caminar un pequeño tramo por carretera hasta llegar al bonito pueblo de Gradura:
Enseguida cogimos un camino que estaba recientemente desbrozado por el que seguimos avanzando hasta llegar a una portilla. Justo antes de la portilla sale un sendero a mano izquierda que es el que cogimos para ir acercándonos al sedo el Gabitu que era la primera sorpresa que nos había preparado Miguel para hoy.
Entramos en una zona de bloques de roca y al fondo se ve la entrada al sedo. Estos caminitos, a veces imperceptibles desde la distancia, son pasos que generalmente abrían los pastores por zonas de difícil acceso. En nuestra geografía existen muchos, aunque algunos son difíciles de encontrar o son impracticables. En este caso, el sedo el Gabitu tiene las características propias de estos caminos y es un senderito estrecho que se abre en la roca. Antes de entrar en el sedo hay algunos pequeños tramos en los que hay que apoyar un poco las manos en la roca para progresar. Miguel, por si acaso, siempre tiene la cuerda a mano.
El sedo va subiendo poco a poco y va haciendo una trayectoria en forma de ce. El sendero es lo suficientemente ancho para pasar sin dificultad, aunque puede resultar un tanto aéreo para personas con vértigo.
A mí me encantan estos caminitos y también me gusta el terreno agreste por el que vamos a caminar a partir de ahora, en el que abundan las rocas y también la naturaleza un poco desbocada que se extiende por todos los lados en forma de brezo y de tojos. Afortunadamente las matas de pinchos no son muy altas, con lo que se avanza relativamente bien.
Poco después de salir del sedo nos encontramos con la segunda sorpresa del día. Se trata de un precioso arco de piedra que se levanta allá, en medio de la ladera, con una estructura perfecta.
Este fue un punto de parada, de agrupamiento y, por supuesto, de fotos, de hecho, Rodrigo nos hizo una bonita foto de grupo:
Pasamos el arco por un terreno un poco abrupto, con un montón de cuevas y de paredes a la vista y, finalmente, llegamos a una zona de sendero, más o menos desdibujado, con algunos jitos. Pero, la referencia inequívoca es un haya solitaria que se ve en el horizonte hacia la que tenemos que ir.
Canales y cuestas hacia la Rebollosa y el Haya solitaria.
Esta haya es el último vestigio de una braña abandonada y totalmente derruida que se alzaba aquí, la Rebollosa. El árbol tiene un tronco impresionante y, pese a que está maltrecha, tal vez por un rayo o por el viento, el follaje nos ofrecía una sombra que no podíamos desaprovechar. Así que, aquí paramos un rato para descansar, para refrigerar y para comer algo.
El Haya solitaria:
En realidad estábamos ya muy cerca de la cumbre. Solo nos quedaba una pequeña subida más, de frente, todo para arriba hasta llegar a otra cabaña también derruida:
Enseguida estábamos en peña Gradura. Este pico tiene dos cumbres. Llegamos primero a la que está marcada con un buzón y después seguimos hasta la que tiene la cruz y parece que tiene dos metros más.
Desde aquí las vistas son amplísimas, ¡pena de incendios que hacen que el horizonte no se pueda ver nítido!
Muy cerca tenemos Peña Sala, el pico L’Obiu detrás y aún más atrás se ve la figura inconfundible del Caldoveiro.
Cerca también tenemos la Sobia, tan majestuosa… y en el horizonte se ve desde los Fontanes, el Ferreirua, los montes de Somiedo y se llega a ver hasta los montes de Belmonte. Y abajo se ve una parte de los puertos de Marabio. La verdad es que es muy bonito, un lugar ideal para parar un rato a comer y a hacer fotos, claro.
Ahora nos tocaba bajar, teníamos que llegar hasta la ermita de Santa Ana, en los puertos de Marabio. Y hay varios opciones para el descenso, pero Miguel nos tenía preparada la tercera sorpresa del día, la canal de la Mucheirina.
Así que comenzamos a bajar hasta el collado que nos separa de Peña Sala. En la antesala de este bonito pico hay otra pequeña elevación que está separada de Peña Sala por un pequeño collado que es imperceptible desde lejos y que es hacia donde tenemos que ir pues ahí empieza la canal.
Llegamos al primer collado y luego tendríamos que subir ese pequeño pico que está delante de Peña Sala, pero para evitar subir y luego bajar, lo bordeamos.
Aquí tuvimos un pequeño desbarajuste, ja, ja, ja porque no hay camino evidente y todo está tomado por los pinchos, por el brezo, por las rocas… así que fuimos acercándonos al collado como pudimos.
Cuando nos agrupamos todos en el collado, Miguel nos enseño una roca que tiene una base que podría ser un vestido y una roca redonda encima que podría ser una cabeza… y el conjunto podría ser una mujer… una mujerina… una mucheirina, ja, ja.
Probablemente, desde otra perspectiva, esta escultura natural es algo más evidente.
El caso es que le da nombre a la canal por la que vamos a bajar.
Así es que desde este collado fuimos acercándonos por una zona que está también muy tomada por el matorral hacia la entrada de la canal.
Se trata de una canal ancha con algunas trazas de camino que nos llevará por la vía directa hasta el valle.
Se baja bien, aunque tiene algunas zonas de piedra suelta que resbalan un poco.
Está delimitada por paredes rocosas, pero, las paredonas de Peña Sala que se veían a la derecha según bajábamos son impresionantes.
La bajada nos llevó hacia ellas y podíamos notar el calor que desprendían. Bueno, una bajada muy bonita y muy vertical.
Poco después de salir de la canal y de caminar por un sendero bastante llano enlazamos con la pista que, en menos de un kilómetro, nos llevaría hasta la ermita de Santa Ana.
Poco a poco nos reagrupamos y como siempre comenta Miguel lo importante es y por este orden: haber llegado vivos, haber llegado juntos y haber llegado amigos. Bueno, fuera de bromas, esta ruta a Peña Gradura resultó una alternativa de subida (y de bajada) muy bonita, muy montañera y muy recomendable.
Algunos componentes del GMCCLF:
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Elena, Jorge, Cristina, Jose Luis |